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| Irmela Mensah-Schramm raspa una pegatina de un buzón de correos en la que puede leerse "barrio nazi" C. NEGRETE / BERLÍN |
Abre su bolsa de lona, en la que puede leerse “Contra los nazis”, y saca una espátula. En un abrir y cerrar de ojos el cristal de la parada de autobús está limpio de nuevo. La pegatina que acaba de retirar Irmela era de un grupo claramente anticonstitucional. “Resistencia nacionalsocialista. ¡Formad bandas!”, rezaba el lema. Unos jóvenes con uniforme, muy parecido al de las SS, completaban el cuadro.
“Ésta era una propaganda de los conocidos como nazis autónomos, que son un grupo especialmente peligroso y violento”, explica Irmela, que toma la pegatina y la guarda en un cuaderno. “Es para mi colección”, apunta.
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| La alemana Irmela Mensah-Schramm es famosa porque lleva más de tres décadas borrando pintadas neonazis C. NEGRETE / BERLÍN |
Mensah-Schramm comenzó a limpiar las calles de Berlín después de que un día de camino a su trabajo como pedagoga viese una pegatina racista. En ese momento no hizo nada, pero, según cuenta, no pudo quitárselo de la mente en todo el día. Al salir del trabajo, regresó al mismo punto para arrancarla.
En aquel momento decidió que no saldría de casa sin una espátula, a la que más tarde se sumaría un bote de spray para tachar (o modificar) graffitis y un bote de disolvente.
Cerca de la parada de tren llamada como el barrio, Lichtenberg, las pegatinas aparecen por todas partes: “Barrio nazi”, dice un tipo de adhesivo que tiene especial presencia. En un breve paseo Irmela encuentra al menos una decena de estas. “Llevo treinta años haciendo ésto, pero siento que el tiempo que estamos viviendo es más peligroso que nunca desde la Segunda Guerra Mundial. La propaganda es de una crudeza brutal”, señala preocupada.
En lo alto de un poste hay una pegatina del llamado “movimiento identitario”. Irmela la fotografía para su colección, pero como está muy arriba, no puede despegarla. Ha aprendido. “Una vez me subí en un carro de un supermercado para quitar una pegatina que estaba colocada muy arriba y me caí, casi me parto la cabeza”, relata.
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| Irmela Mensah-schramm siempre lleva una espátula y un spray con pintura para borrar del imaginario público pintadas y pegatinas neonazis C. NEGRETE / BERLÍN |
Su padre, obligado a luchar con el ejército alemán
Nada en ella delata su apasionado hobby. A primera vista, Irmela Mensah-Schramm parece la típica jubilada alemana. El corte de pelo tradicional, la ropa típica de su edad. Según cuenta, su familia no fue especialmente política. Su padre se vio obligado a luchar con el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial en la antigua Stalingrado, pero resultó herido y pronto fue enviado a casa. Después de la guerra se casaría con una mujer judía. “Mi padre estaría orgulloso de mi trabajo”, asegura.Por cada pegatina que borra, anota en una libreta una raya. Al final del recorrido abre su cuaderno de nuevo y dice asombrada: “¡Hoy he llegado a las 74.000 pegatinas!”. Una mezcla de sensaciones la asalta en ese momento. Por un lado está feliz de haber limpiado tanta propaganda neonazi. “Y eso solo en la última década, desde que empecé a contarlo, en realidad llevo muchísimas más”. Por otro lado le abruma tanta cantidad de odio desperdigada en sus calles.
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| 75006 pegatinas de contenido xenófobo y ultra ha borrado Irmela Mensah-Schramm en la última década C. NEGRETE / BERLÍN |
“Cuando uso spray, la policía suele denunciarme”
Irmela es valiente. Además de haber sido amenazada, ha sido agredida en varias ocasiones. Muchas personas en el país la conocen desde que la Fiscalía alemana la acusase de dañar el mobiliario público el pasado mayo. “Me han denunciado en muchas ocasiones, sobre todo cuando uso spray para tapar graffitis racistas. En varias ocasiones fue la misma policía la que puso la denuncia”, explica. Hasta ahora, todas las denuncias habían sido archivadas.Sin embargo, en esta ocasión, la denuncia prosperó e Irmela ha sido advertida oficialmente de no volver a pintar sobre otro graffiti. Si repite su conducta, reza la sentencia, deberá pagar una multa de 1.800 euros.
En concreto la pintada rezaba “¡Fuera Merkel!”, una frase repetida hasta la saciedad en las manifestaciones neonazis y del movimiento PEGIDA, en refencia a la política de inmigración y asilo de la gran coalición. Irmela transformó la frasé. El color rosa del spray de la mujer jubilida pesa ahora sobre el negro de la pintada de la extrema derecha: “¡Recuérdalo! ¡Abajo el odio!”, escribió. Desde entonces, la prensa nacional se ha interesado mas que antes por su trabajo.
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| “¡Merkel tiene que irse!”, una frase que repite la extrema derecha, la transformó Mensah-Schramm en “¡Recuerda! ¡Abajo el odio!”. Esto le ha costado un proceso judicial. BERLÍN |
Por su trabajo como activista antiracista y antifascista fue condecorada en 1996 con la Orden del Mérito de la República Federal y, desde entonces, ha recibido otros cinco premios, entre ellos el Premio de la Paz de la ciudad de Gotinga en 2015.
“Mientras pueda, voy a seguir haciendo lo que creo que es correcto, que es borrar la propaganda neonazi e informar a la juventud”, insiste. Las posibles consecuencias judiciales no le asustan.







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