
Todos los judíos estamos conectados.
Por Yvette Alt Miller
AGENCIA DE NOTICIAS ENLACE JUDÍO MÉXICO – Recientemente di una charla en un evento en Toronto, luego del cual una madre y su hija se acercaron a hablar conmigo. Pensé que tal vez querían discutir sobre la charla de esa tarde, pero en realidad querían abordar un tema más personal: habían pasado años haciendo un mapa de su árbol genealógico y creían que podíamos estar relacionadas.
La madre me relató algunos de sus descubrimientos: había seguido los pasos de su familia por cientos de años y había identificado a muchos de sus miembros, disfrutando especialmente contarme sobre algunas personalidades sobresalientes e interesantes.
Yo escuchaba fascinada, pero no podía evitar mirar a su hija mientras ella hablaba. La hija tenía más o menos mi edad, estaba parada escuchando pacientemente los descubrimientos de su madre. Pero para mí, su cara era más intrigante. Me parecía tan familiar. Estaba segura de haberla visto antes.

Más tarde, cuando ya habíamos intercambiado direcciones de correo y prometido seguir en contacto, entendí: la hija era la copia calcada de una de las madres de la escuela a la que asistían mis hijos. Viviendo en ciudades separadas, en países separados, sin conocerse entre sí, las dos mujeres eran prácticamente idénticas.
Ella y yo éramos primas de octavo o noveno grado, de acuerdo a la investigación genealógica de su madre, pero juzgando solamente por las apariencias, ella tenía un parentesco mucho mayor con la mujer de la escuela de mi hijo a quien nunca había visto.
Todos los Judíos Somos Hermanos
Hay un dicho judío: “Todos los judíos somos hermanos”. Es una metáfora: Todos los judíos, incluidos los conversos al judaísmo, están unidos por una historia, una cultura y una religión compartida, y un amor a Dios y la Torá. Estamos unidos como si fuéramos hermanos y hermanas.
Pero más allá de esto, luego de 4.000 años como un pueblo distinto, somos casi literalmente “hermanos y hermanas”, compartiendo todos una base genética común.
Pruebas genéticas modernas aluden a esto. Los científicos han encontrado que los judíos de todo el mundo tienen más en común entre sí desde el punto de vista genético de lo que tienen en común con las poblaciones no judías residentes en el mismo lugar.
Esta cohesión genética se hace más llamativa cuando comenzamos a mirar el ADN mitocondrial, los genes que se pasan del lado materno. Esto es particularmente relevante ya que la identidad judía se transmite por las mujeres.
Los científicos han encontrado que las mujeres judías de todo el mundo pueden trazar su ascendencia a aproximadamente ocho mujeres que vivieron en la antigüedad.
Y cuando miramos a las mujeres judías ashkenazies (originarias del norte y el este de Europa) la similitud genética se hace aún más cercana: se ha encontrado que el 40% de las mujeres judías ashkenazies trazan su ascendencia directamente a cuatro antecesoras que se mudaron a Europa 2.000 años atrás, alrededor del tiempo de la expulsión romana de los judíos de Israel.

Los hombres judíos no han sido dejados de lado en la actual ola de pruebas genéticas. Por ejemplo, el bíblico Aarón y sus descendientes (los Cohanim) estaban a cargo del servicio de los sacrificios. La membrecía en la tribu de los Cohanim fue, y todavía lo es, luego de miles de años después, traspasada de padre a hijo. Sorprendentemente las pruebas del cromosoma “Y” revelan la existencia del gen “Cohen”: un grupo de genes en común entre ambas comunidades ashkenazies y sefaradíes de todo el mundo.
Preocupándose por los Primos
Mi abuela, de bendita memoria, creció en Viena. Después de enviudar, se casó por segunda vez con un judío viudo que también era de Viena. Una vez que comencé a relacionarme con todos como si fueran parientes lejanos, fue bastante más fácil que me agradaran.
Un día lluvioso, mi abuela y su segundo marido estaban trabajando en sus genealogías cuando descubrieron que eran primos lejanos. Yo era una niña en ese momento, y quedé estupefacta ante tal coincidencia. Me acuerdo de mis abuelos mirándome con una sonrisa y diciéndome que en realidad no era tan sorprendente. Después de todo, la población judía de Viena nunca fue muy grande.
He pensado en sus palabras muchas veces durante estos años. Si mis abuelos eran primos lejanos, entonces no parecía ser muy extraño que muchos otros fuesen también primos lejanos perdidos.
En mi niñez, siempre fue para mí un evento muy especial reunirme con todos mis primos. Puede ser que no hayamos elegido ser amigos, pero sabíamos que compartíamos una profunda unión, y hasta el día de hoy nos mantenemos en contacto.
Este modo de pensar tiene un impacto profundo en la manera en que me relaciono con el resto de los judíos. Una vez que uno se relaciona con todos como si fueran tus parientes lejanos, es mucho más fácil que te agraden, que te relaciones con ellos y que te preocupes por ellos. Yo ahora me encuentro relacionándome afectivamente con la gente de mi comunidad como si fueran primos – cuyo eslabón genético aún no he descubierto.
Nuestros sabios nos enseñan que la unidad judía era un pre-requisito para recibir la Torá en el Monte Sinaí, y también será un pre-requisito para la última redención Mesiánica. A veces, parece ser muy difícil conectarse y relacionarse con judíos de todos los tipos y tamaños. Sin embargo las pruebas modernas genéticas nos dan las bases científicas para entender lo que la tradición judía ya nos enseñó: que todos los judíos somos parte de una sola familia, una sola unidad.
Como la mujer que conocí en Toronto remarcó “parece ser que tenemos un ancestro en común”. Y de hecho lo tenemos.
Edita: Silvia Schnessel para Enlace Judío México
http://www.enlacejudio.com/2016/01/24/el-genoma-del-judaismo/
Reproducción autorizada con la mención: © EnlaceJudíoMéxico


LA FAMILIA ES MAS GRANDE VÉANLO:
ResponderEliminarEze 37:15
Judá e Israel en un solo reino.
La palabra de Yahvé se dirigió a mí en estos términos:
Eze 37:16 «Y tú, hijo de hombre, toma un leño y escribe en él: “Judá y los israelitas que están con él.” Toma luego otro leño y escribe en él: “José, leño de Efraín, y toda la casa de Israel que está con él.”
Eze 37:17 Júntalos el uno con el otro de suerte que formen un solo leño, que sean una sola cosa en tu mano.
Eze 37:18 Y cuando los hijos de tu pueblo te digan: “¿No nos explicarás qué es eso que tienes ahí?”,
Eze 37:19 les dirás: Así dice el Señor Yahvé: He aquí que voy a tomar el leño de José (que está en la mano de Efraín) y las tribus de Israel que están con él, los pondré junto al leño de Judá, haré de todo un solo leño, y serán una sola cosa en mi mano.
Eze 37:20 «Los leños en los cuales hayas escrito tenlos en tu mano, ante sus ojos,
Eze 37:21 y diles: Así dice el Señor Yahvé: Voy a recoger a los hijos de Israel de entre las naciones a las que marcharon. Los congregaré de todas partes para conducirlos a su suelo.
Eze 37:22 Haré de ellos una sola nación en esta tierra, en los montes de Israel, y un solo rey será el rey de todos ellos; no volverán a formar dos naciones, ni volverán a estar divididos en dos reinos.
Eze 37:23 No se contaminarán más con sus basuras, con sus ídolos y con todos sus crímenes. Los salvaré de las infidelidades por las que pecaron, los purificaré, y serán mi pueblo y yo seré su Dios.
Eze 37:24 Mi siervo David reinará sobre ellos, y será para todos ellos el único pastor; obedecerán mis normas, observarán mis preceptos y los pondrán en práctica.
Eze 37:25 Habitarán en la tierra que yo di a mi siervo Jacob, donde habitaron vuestros padres. Allí habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos, para siempre, y mi siervo David será su príncipe eternamente.
Eze 37:26 Concluiré con ellos una alianza de paz, que será para ellos una alianza eterna. Los estableceré, los multiplicaré y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre.
Eze 37:27 Mi morada estará junto a ellos, seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
Eze 37:28 Y sabrán las naciones que yo soy Yahvé, que santifico a Israel, cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre.»
Coincido con Jai. Es de suma importancia entender las profecías de Ezequiel, muchos piensan que profetizó para sus contemporáneos, pero sus contemporáneos no eran la CASA DE ISRAEL el reino del norte había sido destruido y sus integrantes esparcidos entre las naciones mas de cien años antes. Sus profecías se estan cumpliendo ante nuestros ojos hoy. Estemos atentos y cumplamos nuestro deber de "atalayas".
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