"Expreso mi profundo dolor por la muerte Saed Dawabsha. Cuando visité a los miembros de la familia la semana pasada prometí que utilizaremos todos los medios a nuestra disposición para atrapar a los asesinos y hacer cumplir la ley, y es lo que estamos haciendo", señaló el jefe del gobierno.
"En la reunión del Gabinete de Seguridad la semana pasada tomamos decisiones para ayudar en la lucha contra el terrorismo, incluso en lo tocante a la detención administrativa y para promover legislación antiterrorista.
No toleraremos ningún tipo de terrorismo, venga de donde venga", indicó.El fallecido había sufrido quemaduras de segundo grado en el 80 por ciento de la superficie corporal por las que fue durante esta semana fue intervenido cuatro veces y se le practicaron varios injertos de piel en el hospital de la ciudad israelí de Beer Sheva, adonde fue ingresado.
Dawabsha no pudo resistir la infección provocada por las graves quemaduras sufridas en el ataque cometido con cócteles molotov contra su casa por extremistas judíos.
Su esposa, Rihan, que sufrió quemaduras de tercer grado en el noventa por ciento de su cuerpo, sigue en estado crítico y con respiración asistida en el Hospital Sheva de Tel Hashomer (cerca de Tel Aviv), donde también está su hijo mayor, Ahmed, de cuatro años, quien tiene el sesenta por ciento del cuerpo quemado.
El otro miembro de la familia, Ali, de apenas 18 meses de edad, murió quemado en el ataque.
Dawabsha fue enterrado en la ciudad cisjordana de Duma, en una ceremonia multitudinaria a la que acudieron representantes de diversas facciones políticas palestinas y en la que el movimiento islamista Hamás llamó a "tomar el poder para resistir la ocupación" y a "emprender más intifadas".
Tras el funeral, docenas de jóvenes palestinos lanzaron piedras contra efectivos del Ejército de Defensa de Israel y quemaron neumáticos en las proximidades de Duma, sin que se produjeran incidentes mayores.
El Ejército de Defensa de Israel incrementó las medidas de seguridad en Cisjordania y elevó el nivel de alerta.
El negociador jefe palestino y secretario general de la OLP, Saeb Erekat, culpó de la muerte de los Dawabsha a "la ceguera política y la cultura del odio y el racismo que se han institucionalizado en Israel".
Fuente: Aurora Digital



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