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El Consejo Central Islámico Suizo (CCIS) ha difundido el 29 de noviembre pasado en Internet un vídeo que está causando una viva polémica. El vídeo ha sido hecho público a los 5 años justos del referendúm en que los suizos rechazaron masivamente la construcción de minaretes en todo el país.

El documento, en inglés y subtitulado en francés, pretende ser una “respuesta a la islamofobia”. Es el mensaje que ya avanzaron los partidarios del CCIS reunidos el sábado pasado en Friburgo, después de que la organización islamista viera su congreso anual prohibido por las autoridades cantonales.


Según la analista Marie-Hélène Miauton, periodista del diario Le Temps, el vídeo del Consejo Central Islámico Suizo no tiene nada que ver con la lucha contra la islamofobia, como pretende la organización musulmana del país helvético. Se trata de una verdadera declaración de guerra.

En un artículo aparecido en la prensa hace pocos días así dice:

“El Consejo Central Islámico Suizo (CCIS) difunde en Internet un vídeo que apunta, según él, a luchar contra la islamofobia. Después de haberlo visionado atentamente, lo que aconsejo que todos hagan, no puede haber sido rodado con esa intención, a menos de haber sido realizado por imbéciles, lo que no es evidentemente el caso. Al contrario, si admitimos que busca otra finalidad, es más fácil descodificarlo.

Los elementos del lenguaje visual son claros: el personaje central, supuestamente un musulmán común y corriente, está vestido enteramente de negro, lleva un pañuelo que le tapa el rostro y guantes. Sólo se ven sus ojos, fríos y duros… Porta una bandera blanca con caráteres árabes impresos en negro. Es exactamente la imagen de un yihadista al cual se le habría invertido los colores del estandarte (que guarda un evidente parentesco con la bandera del Estado Islámico (Califato Daesch). Los autores del vídeo dicen que se trata de una sura del Corán, pero ningún suizo, salvo que sea un erudito en esa materia, puede saberlo a ciencia cierta. El video no está, pues, dirigido a los islamófobos helvéticos, y eso es tanto más evidente que se expresa en inglés. ¡Está claro que nos toman por idiotas!

¿Qué hace ese musulmán “cualquiera” con su pasamontañas y su bandera? Corre por la ciudad, por los campos, en la nieve, hasta alcanzar una cima que domina el paisaje alrededor. Ahí cae de rodillas, como extenuado por su carrera, para plantar su bandera en las montañas, un lugar que domina Suiza. Al igual que Neil Amstrong desplegando la bandera estadounidenses en la luna, aquí se trata de una apropiación, de una conquista, sea cual sea la manera en que miremos la escena.

La voz en off y los subtítulos refuerzan esta interpretación: “Ahora ya no somos un árbol solo, nos hemos convertido en un bosque. Fuerte e indestructible. Es el inicio de una revolución islámica que ha cambiado el mundo”. En ese momento, de todas partes surgen hombres que acuden a unirse al “soldado” y llenan la escena con su número… Sólo machos, no hay mujeres ni niños, lo que confirma la idea de que no se trata de expresarse sobre la población musulmana de Suiza y de sus condiciones de vida, ni en nombre de esta. El texto que acompaña la escena no es ambigüa: “Podéis prohibir nuestros minaretes, nuestros velos, nuestros niqabs y hasta nuestras conferencias, pero debéis saber que estamos aquí y que no nos vamos a ir. Os lo vamos a hacer saber, en todo momento, en cualquier lugar.”

Al ser preguntados por los medios, los realizadores de este vídeo no han querido decir la verdad que salta a los ojos: este mensaje no tiene nada que ver con una denuncia de la islamofobia en Suiza, se trata de una declaración de guerra. El tono es conminatorio, inquietante y arrogante. La amenaza es clara: hagáis lo que hagaís, estamos aquí, cada vez más numerosos, más determinados, más fortalecidos en nuestra fe. Esta ya no es vuestra casa, es la nuestra. Que os guste o no, y punto.

¿Nadie se va a decidir de una vez a disolver el CCIS, que perjudica a los suizos tanto como a los musulmanes de Suiza? ¿Nuestra cobardía es infinita?”
Otros expertos consideran que el contenido del vídeo, de 3´13 minutos es cuanto menos “ambivalente”. “Estas imágenes pueden ser leídas con un doble sentido”, comenta la especialista en códigos Mallory Schneuwly Purdie. Y añade: “Para mí, este vídeo falla su objetivo y le causa mucho daño a la comunidad musulmana.”



Como “código” del grupo EI aparece una bandera islámica que contribuye a la confusión, aunque no se trate de un estandarte yihadista homologado. La opinión general es que el vídeo representa una llamada a la sedición contra una Suiza presentada como antiislámica.

Además del contenido, que juega con los símbolos islamistas y describe a los musulmanes como víctimas, el tono suscita también la polémica. El portavoz de CCIS, Abdel Asis Kaasim Illi, ha declarado al preriódico alemán Die Welt que no se trata de amenazas. Ha desmentido toda relación o influencia de los vídeos del Estado Islámico.

Según un especialista en derecho penal el vídeo no contiene elementos reprochables desde el punto de vista penal.

La película ha sido rodada por profesionales en espacios públicos de la ciudad de Kriens y en la región de Lucerna.
POR ALBERTO RAMOS PUBLICADO 14 DICIEMBRE, 2014 en Minuto Digital
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1 comentario:

  1. Y el link al video? El analisis de la nota es interesante pero sin el cuerpo del delito estamos hablando en el aire. Es mas, me estas incitando a tomar opinion sobre un tema sin que pueda hacer una minima verificacion de los hechos.

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