Imaginemos que entramos al cine cuando la película que hemos venido a ver ya ha comenzado. En la pantalla se ve a un hombre dando una paliza a otro. Cómo recién hemos entrado al cine y no sabemos lo que ocurrió en escenas anteriores, nuestra simpatía va instintivamente al personaje que está siendo golpeado. Sólo después, si es que nos enteramos de lo que había sucedido antes de que empezáramos a verla, entenderíamos que la paliza había sido completamente justificada. El golpeado había secuestrado y violado a la hija de quien le dio los golpes.
En el conflicto israelí-palestino (que realmente debería llamarse israelí-Hamás) si sólo empezamos a ver la película a principios de julio del año 2014, como es el caso de la mayoría de los televidentes y lectores de periódicos, y no sabemos lo que pasó antes, recibiríamos una información que sólo es media verdad, y, como se sabe, una media verdad no es mejor que una mentira completa.
Toda guerra es una tragedia. No hay ser humano decente que no se conmueve al ver escenas de muerte y destrucción en Gaza, en Israel, en Siria, en Irak o en cualquier otro lugar. Pero, lo que los canales de televisión no informan, y lo que los televidentes que contemplan esas escenas en la pantalla desconocen, es en quien recae la principal responsabilidad por esta tragedia.
Durante los 13 años anteriores al presente conflicto los palestinos de Gaza dispararon más de 15,000 cohetes a los pueblos y kibutzim cercanos a la frontera con Gaza. Un promedio de más de 3 cohetes cada día que solo otorgaban 15 segundos a las posibles víctimas para poder llegar a un refugio. Miles de niños de 13 años y menores han vivido toda su vida bajo esa amenaza diaria y han sido traumatizados psicológicamente.
Es una ironía que mientras que los palestinos disparaban miles de cohetes a la población israelí, Israel enviaba diariamente cientos de camiones a Gaza con comida, cemento, combustible, medicinas y otros suministros. Aún durante los días de la presente guerra las caravanas de camiones no cesaron de ir de Israel a Gaza ni un solo día. El 19 de agosto del 2014, por ejemplo, 256 camiones cargados de comida, medicina y suministros humanitarios entraron de Israel a Gaza. 175 toneladas de gas y 864,198 litros de combustible fueron transferidos ese día de Israel a Gaza.
En la tarde del 19 de agosto Hamás violó el cese de fuego y durante los siguientes días disparó cientos de cohetes a Israel, pero a pesar de eso, el día siguiente, bajo lluvia de cohetes, Israel transfirió a Gaza 4,839 toneladas de bienes, incluyendo 105 camiones con 2,353 toneladas de comida, y 39 camiones con 378 toneladas de suministros humanitarios. Estas noticias no son mencionadas por los medios de comunicación internacionales.
Desde que Israel ocupó Gaza en 1967, y sin interrupción durante la presente guerra, Israel suministra electricidad, agua y combustible a Gaza, sin recibir pago. Esto tampoco es mencionado por los medios de comunicación internacionales.
Aunque los eventos que condujeron a esta guerra sólo ocurrieron hace dos meses, hay mucha gente en el mundo que los ignora, los ha olvidado, o prefiere no mencionarlos. Hagamos un rápido recuento, o, usando la metáfora de ir al cine, veamos la película desde su comienzo, y no desde la mitad:
El conflicto actual comenzó cuando tres adolescentes israelíes fueron secuestrados y asesinados por miembros de Hamás en el mes de junio del 2014. Sami Abu Zuhri, vocero de Hamás, negó en repetidas ocasiones que miembros de su organización cometieron el crimen. Finalmente, semanas después, el 20 de agosto, Saleh Al-Arouri, alto dirigente de Hamás, admitió en una conferencia en Estambul que Hamás había asesinado a los tres muchachos para que fuese la chispa de una tercera intifada.
Israel, durante la búsqueda de los cuerpos de los tres jóvenes asesinados, realizó una redada de los miembros de Hamás en la Cisjordania. Esto ocasionó que Hamás disparase numerosos cohetes a Israel. El martes 8 de julio Israel, en respuesta a los continuos disparos de cohetes, inició la operación "Margen de Protección". La fuerza aérea bombardeó zonas de Gaza desde las cuales se disparaban cohetes, y el ejército, el 13 de julio, entró a Gaza con la misión de destruir los cohetes y las decenas de túneles que Hamás había excavado para hacer un ataque masivo a los pueblos fronterizos israelíes, masacrar a quien pudiesen y secuestrar a los sobrevivientes. Esto para Israel significaría un golpe peor y más doloroso, que la destrucción de las Torres Gemelas de Nueva York.
El ejército de Israel, mediante volantes, llamadas telefónicas y bombas que hacen ruido pero que no llevan cargas explosivas, informó a la población que debía desocupar esa zona para poder destruir los lugares desde donde se disparaban los cohetes. Hamás impidió que la población palestina desocupase esos barrios.
No hay doctrina militar que diga que un terrorista que dispara, escudado detrás de un civil, es inmune. Si esto fuese la norma todo ejército enfrentado a una organización terrorista no podría atacar ni defenderse.
Es triste que hayan muertos civiles en el lado palestino, pero Hamás fue el agresor y es sobre Hamás que recae la responsabilidad por esas muertes. Esto es similar a lo que ocurrió en la Segunda Guerra Mundial, cuando los alemanes iniciaron una guerra que les costó la muerte de 3 millones de civiles mientras que en el lado de los aliados murieron unicamente 67,000 civiles británicos y 12,000 civiles americanos*, una inmensa "desproporción", pero el mundo entero entendió que la responsabilidad de los millones de alemanes civiles muertos recaía sobre los nazis y no sobre los aliados.
Autor: Mandel David
Autor: Mandel David



No hay comentarios:
Publicar un comentario
Se espera que usted use el formulario para comentar, evite incurrir en faltas al respeto.
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.