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¿Realmente Europa quiere discutir con Israel sobre territorios ocupados?, ¡hagámoslo!


Puede sonar muy tonto pero en vez de estar permanentemente a la defensiva, podría ser el momento de que Israel de a Europa una dosis de su propia medicina.
El lunes después de la aprobación de la ley cuyo objetivo era regular algunas cuestiones territoriales en Judea y Samaria, los aparentes amigos de Israel en Europa no dejaron pasar mucho tiempo antes de criticar duramente al Estado Judío en términos particularmente severos. Mostrando toda la virulencia de la que pueden disponer, la cual parece ilimitada cuando la asignatura es Israel.

Los líderes del continente se enfrascaron en una retórica enloquecida que fue obscena y hasta ofensiva.
Como de costumbre fue la Alta Representante de Asuntos Exteriores de la Comunidad Europea, Federica Mogherini, quien escaló a la cima de la hipérbole cuando llamo a la ley [de regulación] como “nueva y peligrosa’’ como si resolver disputas territoriales por intermedio de compensaciones fuera algo inaudito en los conceptos de las leyes. Pero entonces Mogherini fue más allá, declarando que:
“el Parlamento israelí ha legislado sobre la condición jurídica de la tierra dentro de territorio ocupado, una cuestión que queda más allá de su jurisdicción”.
La ironía de su propia declaración al parecer recayó en ella. Después de todo, ¿Qué “jurisdicción” le faculta a ella interferir en los asuntos internos de Israel, así como llamar la atención a su parlamento [de Israel] democráticamente elgido e interpretar la legislación que elige aprobar?.
Otros líderes, como el presidente francés, Francois Hollande, denunció la legislación, diciendo que “abre el camino para la anexión de los territorios ocupados”, mientras que el coordinador especial de la ONU para el proceso de paz en Oriente Medio, Nikolai Mladenov dijo que al legislar “en las tierras palestinas ocupadas Israel habían cruzado una línea roja muy gruesa”.
Bueno, si los Estado Europeos e internacionales realmente quieren tener un debate sobre “territorios ocupados”, les digo: hagámoslo.
Un buen lugar para comenzar sería con algunas de las propias reliquias coloniales de Europa, a las que se aferran con avidez, como un vagabundo con resaca cuando agarra una botella con algunas gotas de vodka.

Tomemos, por ejemplo, la isla de Córcega, cuyas playas hermosas, tranquilas bahías y bosques densos ocultan un horrendo acto histórico: 1768-1769 invasión y anexión de la naciente república de Francia. A pesar del paso de casi 250 años, muchos Corsos continuan anhelando una mayor autonomía o incluso la independencia.
En diciembre de 2015, el nacionalista Pè, un partido de Córcega ganó de forma espectacular las elecciones regionales de la isla, llegando a sólo dos escaños de la mayoría absoluta. Y las encuestas de opinión muestran que dos tercios de los corsos quieren celebrar un referéndum sobre independizarse de Francia.
Corsos independentistas dicen que París ha sido deliberadamente tratando de "Frenchify" la isla, someter a su cultura e idioma.
Per, ¿cuándo fue la última vez que escuchó a los líderes europeos, o a cualquier otra persona pronunciarse sobre esa cuestión, denunciando a Francia por sus territorios ocupados?.
Y luego, por supuesto, ¿no es Cataluña donde el gobierno regional tiene previsto celebrar un referéndum sobre la independencia en septiembre de este año a pesar de la oposición de las autoridades españolas?. Pero, curiosamente, los catalanes y sus añoranzas por la independencia no están provocando tanto interés en las capitales europeas como la de los palestinos, a pesar de que los primeros tienen una mejor fundamento para reclamar un estado propio.
Para empezar, en realidad sí existió un estado catalán, aunque sea brevemente, en el siglo 17, mientras que en toda la historia jamás se ha sabido de una Palestina independiente. Y aunque uno crea que los palestinos han estado bajo opcupación desde 1967, España ha estado ocupando Cataluña desde hace más de tres siglos. Lo que lo convierte en un conflicto de mayor duración, y la justicia retrasada es justicia denegada. Por otra parte, los catalanes pueden legítimamente pretender ser una nación con su propia lengua; los árabes palestinos no pueden.
La lista, por supuesto, continúa, e incluye lugares como las Islas Malvinas.

Este mes de abril se cumplen 35 años desde que Gran Bretaña envió una fuerza naval compuesta de más de 100 buques para volver a arrebatar las islas propiedad de Argentina, reafirmando así ancestral ocupación colonial.
Más recientemente, en una de las mayores capturas de tierras de la historia moderna, Noruega consolidó su control sobre más de 2,7 millones de kilómetros cuadrados de la Antártida cuando de manera unilateral en junio del año 2015 declaró que su territorio en la parte oriental de la región se extendía hasta el Polo Sur. Un Libro Blanco publicado por el Ministerio de Asuntos Exteriores noruego declaró abiertamente que “el propósito de la anexión fue para sojuzgar la tierra que ahora se encuentra sin reclamar”, y “Noruega afirma que la tierra pertenece a ella porque estuvo allí primero”.
Curiosamente, no parece que la misma lógica aplica a Judea y Samaria, donde la presencia judía se remonta a mucho antes de la fundación del Islam, por más de 1.500 años.
Es evidente que cuando uno pone las cosas en perspectiva histórica, los berridos de Europa sobre los “territorios ocupados” de Israel no es más que una duplicidad diplomática. Esto es especialmente cierto a la luz del hecho de que Judea y Samaria son el antiguo corazón del pueblo judío y la cuna de nuestra civilización.
A diferencia de muchos de los propios territorios ocupados de Europa, Israel tiene todo el derecho, a saber, moral, histórico, teológico y militar para estar en Judea y Samaria, y aquí vamos a permanecer.
Así que la próxima vez que la Unión Europea decida gritar acerca de la necesidad de “poner fin a la ocupación”, Israel debe anunciar el envío de observadores de derechos humanos a Córcega, Cataluña y otras áreas, para asegurar que las potencias ocupantes europeas no estén pisoteando los derechos de los residentes nativos.
Y el Estado Judío también debe empezar a trabajar en algunos proyectos de resoluciones de la ONU denunciando la ocupación europea en curso en varios territorios en todo el mundo.
Puede sonar tonto, pero en vez de estar constantemente a la defensiva, tal vez es la última oportunidad de Israel para dar a Europa un poco de su propia medicina.

Por: Michael Freund | En: The Jerusalem Post | Traduce: Yojanán Sarmiento
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2 comentarios:

  1. Muy bien dicho, se lo merecen,delen su propia medicina acusan a Israel y ellos son peor.

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    1. Cataluña nunca fue un reino,sino un condado, pertenecía a la corona de Aragón, nunca fue un reino histórico de las Españas. De todas formas, no vemos la hora de que se vayan de España por fin y dejemos de sufrir a los catalanistas.
      Esta vez el artículo no ha hilado muy fino. Cosa rara con los israelitas!

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